¿Cuándo deberíamos llevar a nuestro hijo al médico si sufre una gastroenteritis?

09-07-2018

La gastroenteritis es una enfermedad muy habitual en bebés y niños pequeños. La infección se suele producir porque los pequeños se meten las manos en la boca con mucha frecuencia, y en ocasiones hay virus o bacterias en ellas tras haber tocado mil cosas. Por eso es importantísimo lavar las manos con jabón frecuentemente, y siempre antes de cualquier comida. Por suerte, la gastroenteritis no suele durar más de una semana.

Los síntomas más frecuentes de la enfermedad, que afecta al sistema digestivo, son la diarrea, las náuseas y los vómitos. Dependiendo del agente que la cause, a veces hay diarreas solamente, o vómitos, y no se da todo a la vez. Pero a veces sí, y entonces todo es más complicado. Sobre todo en los bebés, es difícil saber sobre todo para los padres primerizos si las deposiciones son diarreicas o no, ya que suelen hacerlas muy líquidas debido a su alimentación. Lo cierto es que la frecuencia de las diarreas durante una gastroenteritis es muy elevada, y normalmente hay otros síntomas, como el dolor, que pueden confirmar nuestras sospechas.

Los cólicos, retortijones, el dolor... son habituales. Los niños más pequeños que no hablan lloran y a veces se retuercen. Muchas veces, a partir del segundo año de edad, aunque todavía no se comuniquen bien son capaces de llevarse las manos a la zona que les duele, y así mostrarnos qué les ocurre. También es habitual que se les quite el apetito, que sientan malestar general, y la presencia de fiebre.

Las gastroenteritis, como decíamos, la producen virus o bacterias. En la mayoría de los casos remiten solas al cabo de un tiempo, y no suele ser necesario realizar un cultivo de heces para descubrir qué las ha causado. No obstante, en caso de los virus poco podemos hacer, porque no hay cura como tal, y en el caso de las bacterias puede que tengamos que acabar dándoles a los pequeños un antibiótico concreto. Nunca hay que darles a los niños ninguna medicación que no haya sido pautada previamente por su pediatra.

La complicación más frecuente de la gastroenteritis es la deshidratación, muchas veces causada porque los vómitos y las diarreas se dan al mismo tiempo. El organismo pierde agua y sales minerales y además los primeros impiden la correcta hidratación, ya que no se suelen tolerar los líquidos más que en cantidades muy reducidas.

Si el agua y los minerales no se reponen el niño puede empeorar rápidamente. Si un niño está deshidratado estará intranquilo e irritable, puede tener la fontanela hundida, al igual que los ojos, y los labios y la lengua secos. Cuando el estado se agrava, el niño no es capaz de mantenerse de pie, apenas llora y el pulso aumenta. En caso de deshidratación hay que llevar al pequeño a urgencias de manera inmediata para que el servicio médico pueda hacerse cargo de la situación.

¿Cómo podemos hidratar a los pequeños? Si son lactantes lo mejor es seguir ofreciéndoles el pecho, y esperar un tiempo prudencial quince minutos o media hora tras un vómito para ofrecerles de nuevo, ya que podría irritarse el estómago en caso de no darle tiempo para asentarse. Si toman biberón, los preparados deberían diluirse. Si ya no lactan, las soluciones hidrosalinas de las farmacias proporcionan los minerales que el enfermo necesita, pero hay que darlas en cantidades muy reducidas: una cucharadita cada cinco minutos, aproximadamente. Podemos aumentar la cantidad de líquido por toma cuando vayan tolerando mejor los líquidos. Hay que recordar que el agua, la limonada casera y las bebidas isotónicas no aportan los electrolitos necesarios.

Hay que llevar a los pequeños al pediatra aunque no de manera urgente si son menores de dos años, o si son mayores de dos años y llevan más de dos días con vómitos y fiebre. Si se dan síntomas de deshidratación hay que desplazarse inmediatamente a urgencias.

La dieta blanda, por otra parte, está desaconsejada. Cuando los menores empiezan a recuperarse pueden tomar su comida habitual, pero evitando los alimentos grasos, las chucherías o los dulces.

Las gastroenteritis puede durar alrededor de una semana en caso de ser vírica, y si es bacteriana, incluso más tiempo. Para evitar su aparición es preciso extremar la higiene de todos en la casa lavando bien las manos de manera frecuente.