La higiene del hogar con un bebé

Muchas veces pensamos que tener una higiene excesiva y eliminar todos los gérmenes es lo más beneficioso, aunque eso suponga utilizar productos químicos agresivos. Existen reclamos publicitarios como "desinfección total" que nos llevan a pensar en una limpieza extrema, pero tenemos que saber que no es necesario, basta con tener la casa limpia controlando la suciedad y los focos de infección. Las personas conviven en su día a día con bacterias, y en parte, es lo que nos ayuda a crear un sistema inmunológico fuerte.

En el mercado existen algunos productos que son tóxicos, por lo que tenemos que tomar algunas precauciones de seguridad con niños pequeños. La lejía, el amoníaco y los desinfectantes de baño u horno desprenden vapores y gases nocivos. Te recomendamos no utilizar estos productos delante de los niños. Además, estos productos deben guardarse fuera de su alcance.

¿Un exceso de higiene es perjudicial?

Tal y como hemos apuntado anteriormente, el convivir con bacterias hace que se desarrolle nuestro sistema inmunológico, y esto es esencial en los niños pequeños.

Existe una relación entre un exceso de higiene y el aumento de problemas de alergia y enfermedades que atacan a un sistema inmune más debilitado. La teoría parte de la idea de que al privar a los niños del contacto con las bacterias, aquellas que sean habituales e inofensivas, no se permite que su sistema inmune se desarrolle y que más adelante no sepa hacer frente a agresiones bacterianas.

Es necesario esterilizar los biberones y chupetes, en especial durante los primeros meses de vida de tu bebé. Sin embargo, la esterilización carece de sentido a partir de los seis meses, cuando los niños se llevan todo a la boca de manera natural.

La mejor forma de mantener limpios sus juguetes y peluches es utilizar agua y jabón, con eso será suficiente. Hay que entender que una correcta higiene del hogar no es la esterilización.

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