La Aventura de ser Madre

¡Al agua patos! Consejos para los primeros baños de sol

La vida de nuestros bebés está repleta de pequeños grandes hitos, desde su primera palabra, los primeros gateos a los primeros días de playa o piscina.

Con la llegada de nuestro bebé debemos tomar una serie de precauciones para disfrutar sin riesgo alguno de los primeros rayos del sol al aire libre. Ten en cuenta que su piel es más delicada y sensible a los rayos solares. Si la exposición prolongada es dañina para los adultos, lo será más aún para un bebé de corta edad.

Por eso a la hora de disfrutar de estos baños de sol recuerda que debes evitar las horas de más calor, es decir, entre mediodía y las cinco o seis de la tarde, sobre todo, al principio del verano. Y no prolongues más de hora y media o dos horas estos ratos de ocio.

Aunque en los primeros seis meses lo aconsejable es evitar la exposición directa al sol, puedes disfrutar de un rato de jardín o de descanso en la arena de playa protegiendo a tu bebé con ropa de algodón: opta por tejidos claros y transpirables, que favorecerán que tolere mucho mejor el calor. Puedes complementarlo con una simpática gorra o un gorro de tela para proteger también su cabeza del sol.

Las cremas solares son un aliado imprescindible en sus primeros juegos de playa. Dos condiciones se presentan necesarias para que resulte efectiva: que sea resistente al agua y que el factor de protección solar sea igual o similar a 30. Normalmente, suelen tolerarla. Para asegurarte solo tienes que aplicarla ligeramente en el antebrazo y observar si existe algún tipo de reacción alérgica. Al estar en contacto con el agua es recomendable renovarla con cierta frecuencia.

Tus primeras jornadas de playa o piscina con el bebé serán perfectas si llevas contigo un pequeño termo con agua fresca para refrescarse durante las horas de juego.

Las neveras portátiles son también una buena solución también para acompañar la merienda o el tentempié con una pieza de fruta fresca o, sencillamente, para conservar el agua fresquita.

A partir de los 8 o 10 meses, y siempre cubiertos por su ropa de playa, una gorra y la crema solar, pueden probar a meter los pies en el agua y experimentar la refrescante sensación del agua fría en sus pies.

Si ya tienes programados esos días de playa o piscina, puedes consultar nuestras propuestas para inspirarte en las primeras prendas veraniegas de tu bebé. ¡Te aseguramos unas vacaciones 10!  

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