2 AÑOS

Cuando cumple los dos años, el niño ingresa en su tercer año de vida. Ya ha realizado muchas cosas, ha conquistado la verticalidad, es capaz de caminar con soltura, en general se expresa bastante bien, y se siente parte de su familia. Poco a poco va manifestando su individualidad, una amalgama de su temperamento particular y del entorno que le envuelve.

Amor y Normas: la etapa del NO

Esta etapa también se conoce como la de "los terribles dos años". El niño, en su afán de afirmarse como individuo, adopta una actitud de negación y se enfrenta al mundo que le rodea, su palabra favorita es "no". En situaciones críticas se puede llegar a perder la paciencia. Conviene reflexionar sobre la necesidad de esta etapa en la evolución del pequeño, para afrontarla con paciencia, comprensión y afecto.

  • A los dos años, el niño es un auténtico torbellino. No para, quiere hacer las cosas a su manera y cuando se niega a algo lo hace en rotundo. Aquí, los padres, tienen una gran labor por hacer, para fomentar la autoestima del niño y hacerle comprender algunas reglas básicas.
  • El niño necesita que le sigamos demostrando nuestro amor incondicional y también que le ayudemos a encauzar sus impulsos, enseñándole lo que se puede y lo que no se puede hacer. Aunque en ocasiones será difícil, habrá que tener mucha paciencia y ponerse un paso por detrás del niño, no involucrándose en su torbellino emocional. Amarle y aprobarle no significa dejarle hacer lo que quiera, pero regañarle o castigarle no es la solución, es más efectivo ir conduciéndole con tacto hacia lo que debe hacer, como si fuera un juego, sin dilatarse en explicaciones verbales.
  • El adulto puede ayudar al niño a conocerse a sí mismo y a expresarse, estando a su lado, creando una atmósfera positiva y aprobando sus esfuerzos, y también siendo coherente y mostrándole que hay normas que debe cumplir.

Los dientes de leche 

Ahora tiene ya casi todos y, durante este año, le saldrán las muelas. Los 20 dientes de leche serán su primera dentición, que dará paso a la definitiva a partir de los seis años, aproximadamente, cuando el Ratoncito Pérez comience a visitar su alcoba.

Se aconseja limpiarlos con un cepillo adecuado y agua desde que tiene tres o cuatro dientes. Si el niño aprende un hábito correcto de higiene, será más fácil que lo mantenga de mayor. Igual que antes de comer siempre hay que lavarse las manos, los niños tienen que aprender que después de cada comida es necesario lavarse los dientes y que el cepillo hay que cambiarlo cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas están abiertas. 

Alimentación y Sueño 

Tu hijo ya puede comer de todo, siempre que en su dieta estén presentes todas las categorías de elementos nutritivos y no se le hayan detectado alergias alimentarias. Lo ideal sería habituar al niño desde pequeño a comer cereales integrales, que son más ricos en vitaminas y en sales minerales, además de fibra, muy beneficiosa en caso de estreñimiento.

Carne, pescado y huevos: se trata de alimentos ricos en proteínas y hierro, muy útiles para prevenir un trastorno bastante frecuente, la anemia, es decir, la carencia de hierro.


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