9 A 12 MESES

Tu bebé sigue creciendo y su desarrollo, tanto físico, como psicológico, avanza a pasos de gigante. Es esta etapa, tu hijo absorberá toda la información de su entorno como una esponja. Además de sus primeros pasitos y palabras, para muchos, es el momento de empezar la guardería. Algo, que para muchos papás significa un quebradero más de cabeza.

Desarrollo

  • A los diez meses hay niños que ya se levantan por sí solos, agarrándose en los barrotes de su cuna, en una silla o en un mueble de su altura y, una vez de pie, intentan desplazarse con apoyo, para seguir explorando su recién adquirida verticalidad, aunque la mayoría tardará todavía semanas en dar sus primeros pasos.
  • El bebé de diez meses va asentando su memoria a corto plazo. Por eso, si se esconde un objeto, lo recuerda e intenta encontrarlo, al igual que con la gente.
  • Después de pasar semanas repitiendo sílabas como “ma”, “pa”, “ba, el bebé, en torno a esta fecha, comienza a unirlas y a utilizarlas para referirse a sus progenitores. Al principio indistintamente y, después, de forma diferenciada. Los estudios confirman que cuanto más se hable al bebé desde su nacimiento, con más facilidad irá adquiriendo el lenguaje a medida que crece y mayor será su desarrollo psíquico y cognitivo.
  • Poco a poco, el primer año va llegando a su fin y, aunque ha sido muy intenso, a los padres seguro que se les ha pasado volando. Es en torno al año, aunque algunos lo harán antes y otros después, cuando los bebés se van soltando a andar. Se considera normal un intervalo de los 10 meses a los 18. Por eso, los pediatras aconsejan no tener prisa y no forzar al niño hasta que no comience a hacerlo por sus propios medios. 
  • Cuando empiecen a dar sus primeros pasos por la calle, será oportuno ponerle sus primeros zapatitos para protegerle del frío y las asperezas del terreno. El zapato debe ser blando y flexible para que se adapte a los movimientos del pie. 

La alimentación y el sueño 

  • Casi todos los bebés de doce meses quieren comer solitos y, además, se muestran muy activos para conseguirlo. Se aconseja dejarles, aunque vayan más lentos y se ensucien, para que tengan la oportunidad de experimentar y aprender por ellos mismos pero, para evitar desastres, puedes usar un babero o servirle la comida en una vajilla infantil adecuada y de su tamaño que le facilite la tarea. 
  • En cuanto al sueño, si tu bebé no han consolidado el hábito de volver a dormirse solito, puede manifestar su contrariedad llorando y afectar, de este modo, al descanso de los papás. En estos casos se necesita mucha paciencia y tener la seguridad de que, antes o después, el pequeño acabará durmiendo toda la noche.
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