7-8 AÑOS

El desarrollo físico y psicológico de los niños entre los 7 y 8 años está marcado por el crecimiento lento y estable de peso y volumen, la madurez cerebral de muchas capacidades intelectuales, el aumento de las exigencias académicas y las nuevas necesidades de los niños a nivel social y afectivo.

Desarrollo físico y social

  • A nivel motor, el niño es más autónomo e inicia una primera independencia a nivel emocional.
  • Su desarrollo físico le permite realizar casi cualquier ejercicio, teniendo especial interés en la participación en actividades grupales.
  • En cuanto al juego, se centrarán en juegos de reglas, tales como el escondite, el balón prisionero, o el pilla-pilla. Los juegos en grupo serán fundamentales a la hora de interactuar con otros niños y, será entonces, cuando empiecen a hacerse notables roles como: el noble, el tramposo, el inconformista...
  • Las relaciones sociales son también una necesidad vital que cobra mucha importancia, ya que se apoyan en los amigos para generar esa primera independencia.

Desarrollo intelectual y emocional 

Esta etapa es importante a nivel de desarrollo intelectual por todas las capacidades que alcanza en su madurez (atención o memoria) y por la adquisición de unos buenos hábitos de estudio y estrategias de aprendizaje.

  • En este período será fundamental un hecho: comienzan lo que ellos denominan el 'cole de mayores'.
  • Es una fase muy importante, pues los pequeños empiezan a entender la necesidad de esforzarse y aprender, no solo lo ven como un juego. Por ello, es fundamental que los padres sirvan de guía para adaptarse a los cambios. Además, desde el punto de vista académico, estos primeros años van a marcar el rendimiento posterior del niño.
  • Es el momento donde los niños ensayan una primera independencia de sus figuras de apego con experiencias sociales que influyen en el desarrollo de su autoestima y los complejos. 
  • Podemos afianzar la confianza que nuestro pequeño tiene en sí mismo encomendándole algunas tareas que pueda llevar a cabo como, por ejemplo, ordenar su habitación. Recuerda elogiar sus esfuerzos y evitar frases como: “Eres pequeño para hacer esto”. En lugar de eso, explícale por qué no es seguro que realice determinada tarea.

Algunos consejos...

  • Demuéstrale afecto reconociendo sus logros.
  • Ayúdale a establecer metas alcanzables.
  • Enséñale a ser paciente; por ejemplo, a esperar su turno y a terminar una tarea antes de ir a jugar.
  • Ayúdale a establecer el sentido de la responsabilidad pidiéndole tareas que pueda efectuar.
  • Pon reglas claras y respétalas; como por ejemplo, establecer a qué hora se puede ver la televisión o jugar.
  • Haced cosas cosas en familia.
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